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Testosterona baja: síntomas, causas y tratamiento
Tener la testosterona baja significa que el nivel de la hormona en sangre está por debajo de lo normal y que, además, notas síntomas: menos deseo, menos erecciones matutinas, cansancio, pérdida de músculo. Se confirma con un análisis hecho por la mañana y repetido, y cuando hace falta se trata bien.
Baja testosterona y testosterona baja son la misma cosa, y es más frecuente de lo que se piensa a partir de los 40. Lo que casi nadie explica es que la hormona no trabaja solo en la esfera sexual: influye también en tu energía, tu ánimo, tus músculos, tus huesos y tu metabolismo, así que cuando cae puedes notar cosas muy distintas a la vez. Aquí te explico qué es, por qué aparece, qué síntomas produce, qué pasa si no se corrige y cómo lo abordamos.
¿Qué es la testosterona y para qué sirve en el hombre?
La testosterona es la principal hormona sexual masculina. Se produce sobre todo en los testículos y regula el deseo y la erección, pero también la masa muscular, la densidad de los huesos, la producción de glóbulos rojos, el control del azúcar y el estado de ánimo. Por eso cuando falta no solo se nota en la cama.
Conviene separar dos cosas que se confunden mucho. Una es la hormona, que todos los hombres tenemos y que va bajando con la edad. Otra es el déficit, que es cuando ese descenso da síntomas y necesita estudio. Lo primero es fisiología; lo segundo, un diagnóstico.
¿Qué es la testosterona baja?
Es tener el nivel de la hormona por debajo de lo normal y además síntomas compatibles. Esa suma de valor bajo más síntomas es lo que llamamos hipogonadismo o síndrome de déficit de testosterona. Un número bajo aislado, sin molestias, no obliga a tratar nada.
Hablamos de testosterona baja cuando el nivel de esta hormona en sangre está por debajo de lo normal y, además, aparecen síntomas compatibles. Ese conjunto de valor bajo más síntomas es lo que en medicina llamamos hipogonadismo o síndrome de déficit de testosterona. El matiz importa: un número bajo aislado, sin ninguna molestia, no siempre significa que haya que tratar nada.
La testosterona se produce sobre todo en los testículos y, en menor medida, en las glándulas suprarrenales. Es la hormona masculina por excelencia, pero no trabaja solo en la esfera sexual: interviene en el deseo y la erección, y también en la masa muscular, la densidad de los huesos, la producción de glóbulos rojos, el control del azúcar y el estado de ánimo. Por eso, cuando baja, los efectos se notan en muchos frentes.
Sus niveles cambian con la edad. Son máximos alrededor de los 20 años y, a partir de los 30 o 40, descienden de forma lenta, en torno a un 1 % al año. Ese descenso gradual es normal y no siempre da problemas, y es a lo que popularmente se llama andropausia. Lo que no es normal es tener síntomas que afectan a tu vida diaria: eso sí conviene estudiarlo. En el vídeo te lo explico.
Síntomas de la testosterona baja
Como la testosterona actúa en todo el cuerpo, los síntomas de tenerla baja aparecen en tres esferas distintas. Muchos hombres tienen una mezcla de las tres, y a menudo se atribuyen al estrés o a la edad sin sospechar que detrás hay un tema hormonal.
Síntomas sexuales
Son los más conocidos: menos deseo sexual, menos ideación erótica (te apetece menos y piensas menos en sexo), menos erecciones espontáneas por la mañana o por la noche y, en casos más avanzados, dificultad para la erección. La relación entre testosterona baja y erección es estrecha, y por eso siempre valoramos la hormona ante una disfunción eréctil.
Síntomas de ánimo y energía
Cansancio y falta de vitalidad, ánimo más bajo, irritabilidad, peor concentración y sueño de peor calidad. Son síntomas poco específicos, fáciles de confundir con una mala racha, y por eso conviene tenerlos en el radar.
Síntomas físicos
Tendencia a ganar grasa (sobre todo abdominal) y a perder masa muscular y fuerza, huesos más frágiles con el tiempo (osteopenia y osteoporosis), a veces anemia y una relación estrecha con la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico. Los tres síntomas que más se repiten en los estudios son la caída del deseo, la menor ideación erótica y la disminución de las erecciones nocturnas. Si te suenan varios, merece la pena mirarlo. Lo desarrollo en el artículo sobre los síntomas de la testosterona baja.
Causas de la testosterona baja
Para tratar bien hay que entender por qué ha bajado. Según dónde esté el fallo, distinguimos dos grandes grupos, y esa diferencia cambia el enfoque.
Origen testicular (hipogonadismo primario)
El problema está en el propio testículo, que no produce suficiente testosterona aunque el cerebro se lo pida. Es lo más frecuente. Puede deberse a causas congénitas (como el síndrome de Klinefelter o un testículo que no descendió bien) o adquiridas (traumatismos, tumores, radioterapia, algunos fármacos, el alcohol o el propio envejecimiento).
Origen central (hipogonadismo secundario)
Aquí el testículo está sano, pero el hipotálamo y la hipófisis, las zonas del cerebro que dan la orden, no la envían bien. Lo pueden provocar tumores de la hipófisis, ciertos medicamentos (opioides, corticoides, algunos tratamientos hormonales), enfermedades crónicas o el uso de anabolizantes.
Y hay un grupo de causas muy cotidianas que empeoran la testosterona de forma reversible: la obesidad, la diabetes, el estrés mantenido, dormir mal, el alcohol y algunos fármacos. Tienen algo bueno: al corregirlas, muchas veces la hormona mejora sola. Lo detallo en el artículo sobre las causas de la testosterona baja.
¿Cómo se diagnostica la testosterona baja?
Con un análisis de sangre hecho por la mañana y en ayunas, repetido en una segunda determinación, y leído junto a tus síntomas. Las guías europeas de urología manejan dos referencias orientativas: por debajo de 8 nmol/L (unos 230 ng/dL) suele haber beneficio del tratamiento si hay síntomas, y por encima de 12 nmol/L (unos 350 ng/dL) no suele indicarse.
El diagnóstico de la testosterona baja se confirma con un análisis de sangre, no con una app ni con una lista de síntomas. La regla es sencilla: síntomas compatibles más un valor de testosterona bajo, confirmado en dos determinaciones distintas antes de plantear ningún tratamiento.
Para que la analítica sea fiable importa el cómo. Conviene hacerla por la mañana, entre las 7 y las 11 horas, que es cuando la testosterona está más alta, y en ayunas: si desayunas (sobre todo con grasa) o te la haces más tarde, puede salir baja sin estarlo realmente y darte un falso positivo.
En esa analítica no basta con mirar la testosterona total. Yo valoro también la SHBG (la proteína que la transporta), la LH y la FSH (las hormonas del cerebro, que dicen si el fallo es testicular o central), la prolactina y el PSA. Con eso sabemos si de verdad hay déficit y de qué tipo es. Si quieres profundizar,
Qué se mide en la analítica y para qué sirve cada valor
Con la testosterona total sola se cometen la mayoría de los errores de diagnóstico, tanto por exceso como por defecto. Este es el panel que pido y qué aporta cada pieza.
| Qué se mide | Qué te dice |
|---|---|
| Testosterona total | El valor de partida. Las guías europeas de urología manejan dos referencias orientativas: por debajo de 8 nmol/L (unos 230 ng/dL) suele haber beneficio del tratamiento si hay síntomas, y por encima de 12 nmol/L (unos 350 ng/dL) no suele indicarse |
| SHBG | La proteína que transporta la hormona. Si está alta o baja, la testosterona total engaña y hay que corregir la lectura |
| LH y FSH | Las órdenes que manda el cerebro. Separan el fallo testicular (primario) del central (secundario), y eso cambia el enfoque entero |
| Prolactina | Descarta una causa hipofisaria, que es poco frecuente pero tiene tratamiento propio y no se puede pasar por alto |
| PSA | Seguridad prostática antes de plantear cualquier tratamiento hormonal |
| Hematocrito | Seguridad antes y durante el tratamiento: la testosterona sube los glóbulos rojos y hay que vigilarlo |
Y una condición que no es negociable: la extracción, por la mañana entre las 7 y las 11 horas y en ayunas, repetida en una segunda determinación antes de decidir nada.
Si quieres profundizar en los valores de referencia, escribí sobre los niveles normales de testosterona por edad y cómo interpretarlos.
¿Qué pasa si tienes la testosterona baja y no se corrige?
La testosterona baja no es solo un asunto sexual. Mantenida en el tiempo se asocia a más grasa corporal, peor control del azúcar y del colesterol, pérdida de masa muscular y menor densidad ósea. No es urgente, pero tampoco es un tema menor, y por eso merece un diagnóstico bien hecho.
El círculo que se retroalimenta
Es lo que más me interesa que entiendas, porque explica por qué cuesta tanto salir. Menos testosterona empuja hacia más obesidad, más resistencia a la insulina y peor perfil de colesterol. Y esa misma obesidad y esa misma diabetes hacen que produzcas todavía menos testosterona. El círculo se cierra solo. Lo bueno es que también se abre por cualquiera de sus lados: bajar peso o mejorar el control metabólico sube la hormona sin recetar nada.
Músculo y hueso
Que a menos testosterona hay menos músculo y menos fuerza lo sabe todo el mundo. Lo que se cuenta menos es lo del hueso: el déficit mantenido empeora la densidad mineral ósea y favorece la osteopenia y la osteoporosis. Y ahí vuelve el mismo bucle, porque un hueso más frágil y más dolor llevan a moverse menos.
Corazón: mi postura sobre una polémica vieja
Durante años se dijo que normalizar una testosterona baja provocaba infartos, y sobre eso han corrido ríos de tinta. No me parece una lectura sostenible. Piénsalo al revés: a un hombre con la insulina baja que tiene problemas por ello, nadie duda en darle insulina. La testosterona, como cualquier otra cosa, ayuda o hace daño en función de la dosis. Demasiado baja da problemas y demasiado alta también, y el trabajo del especialista es dejarla en su sitio, no subirla todo lo posible.
Próstata: justo lo contrario de lo que se cree
Aquí desmonto un mito que sigo oyendo cada semana. Tener menos testosterona no significa menos riesgo de cáncer de próstata. Los datos apuntan más bien a lo contrario: cuando aparece en hombres con niveles bajos, el tumor tiende a diagnosticarse de forma más avanzada y con peor pronóstico. Eso no convierte la testosterona en un tratamiento del cáncer, ni mucho menos, pero sí obliga a abandonar la idea de que tenerla baja protege de algo.
En resumen, y sin dramatismos: tener la testosterona baja no es ninguna bicoca. Te vas a encontrar peor y conviene mirarlo, que es exactamente lo que te explico a continuación.
¿Cuál es el tratamiento de la testosterona baja?
Primero se corrige lo que la está tirando abajo: peso, diabetes, sueño, alcohol, ejercicio de fuerza y fármacos que influyan. Solo cuando hay déficit real con síntomas se plantea el tratamiento sustitutivo, con gel diario o inyectable de larga duración y siempre con seguimiento. Lo desarrollo en la guía de la terapia sustitutiva con testosterona.
El tratamiento no es siempre poner testosterona. El primer paso, y a veces el único necesario, es corregir lo que la está tirando abajo: perder peso si hay obesidad, controlar la diabetes, dormir mejor, moderar el alcohol, hacer ejercicio de fuerza y revisar los fármacos que puedan influir. Con esas medidas, muchos hombres recuperan niveles adecuados sin necesidad de hormonas. Lo explico a fondo en el artículo sobre cómo aumentar la testosterona.
Cuando hay un déficit real y con síntomas, existe el tratamiento sustitutivo con testosterona. Suele empezarse con gel tópico diario y, si cumple criterios y no da problemas en unos meses, puede pasarse a un inyectable de larga duración (undecanoato de testosterona) cada 10 a 14 semanas. Es un tratamiento eficaz y, bien indicado, seguro: mejora primero el deseo y la energía, y más adelante la erección, la masa muscular y el ánimo. Si lo que te ha traído hasta aquí es la erección, ten en cuenta que la hormona rara vez es la única causa: lo desarrollo en la página de disfunción eréctil y en erección débil.
Ahora bien, no vale para todo el mundo ni sin control. Antes de empezar valoramos si buscas tener hijos (la testosterona externa reduce la fertilidad), la próstata, el hematocrito y otras contraindicaciones. Los efectos secundarios, poco frecuentes, incluyen el aumento de glóbulos rojos y alteraciones del hígado, y por eso el seguimiento es imprescindible. Huye de quien la receta sin analítica ni control: la testosterona ayuda mucho cuando la maneja un especialista, y hace daño cuando se usa a la ligera. En el vídeo te cuento cómo decidimos en cada caso.
¿Cuándo acudir al urólogo?
Conviene consultar si notas varios de estos síntomas a la vez (menos deseo, cansancio, peor erección, cambios de ánimo o de composición corporal), sobre todo si tienes obesidad, diabetes o más de 40 años. No hace falta esperar a estar mal del todo: un análisis sencillo aclara el panorama y evita tratamientos innecesarios.
Soy el Dr. Eduardo García Cruz, urólogo con más de 15 años de experiencia en medicina sexual masculina, formado en el Hospital Clínic de Barcelona. En la primera visita revisamos tus síntomas y pedimos la analítica adecuada; en las siguientes decidimos, contigo, si hace falta tratamiento y de qué tipo. Atiendo en Barcelona y en consulta online. Aquí explico el papel del urólogo y andrólogo. Y si quieres una orientación rápida y discreta, puedes hacer el test de salud sexual masculina.
Preguntas frecuentes
¿Qué se considera testosterona baja?
Hablamos de testosterona baja cuando el valor en sangre está por debajo de lo normal y, a la vez, hay síntomas compatibles (menos deseo, cansancio, peor erección, pérdida de músculo). Un número bajo aislado, sin síntomas, no siempre requiere tratamiento. Por eso el diagnóstico une el análisis con lo que notas.
¿Cuáles son los síntomas de la testosterona baja?
Los más frecuentes son la caída del deseo sexual, menos ideación erótica y menos erecciones matutinas o nocturnas. A ellos se suman cansancio, ánimo bajo, peor sueño, aumento de grasa y pérdida de masa muscular y fuerza. Suelen aparecer varios a la vez y es fácil confundirlos con estrés o edad.
¿Por qué baja la testosterona?
Puede fallar el testículo (hipogonadismo primario, lo más común) o el cerebro que da la orden (hipogonadismo secundario). También la bajan de forma reversible la obesidad, la diabetes, el alcohol, dormir mal, el estrés mantenido y algunos fármacos. Y, de base, desciende poco a poco con la edad desde los 30 o 40 años.
¿Cómo saber si tengo la testosterona baja?
Con un análisis de sangre hecho por la mañana (entre las 7 y las 11 horas) y en ayunas. Se mira la testosterona total junto a SHBG, LH, FSH, prolactina y PSA, y se confirma con una segunda determinación antes de tratar. Los síntomas orientan, pero el diagnóstico lo da la analítica.
¿La testosterona baja tiene tratamiento?
Sí. Muchas veces basta con corregir la causa: perder peso, controlar la diabetes, dormir mejor, hacer ejercicio de fuerza y moderar el alcohol. Cuando hay un déficit real con síntomas, existe el tratamiento sustitutivo con testosterona (gel o inyectable), siempre con criterios claros y bajo control médico.
¿Es peligroso tomar testosterona?
Bien indicada y con seguimiento, es un tratamiento seguro y muy útil. El problema es tomarla sin analítica ni control, como se ve en algunos gimnasios o centros poco serios: ahí sí hay riesgos. Antes de empezar se valoran la fertilidad, la próstata y el hematocrito, y luego se hacen revisiones periódicas.
¿Dónde puedo tratar la testosterona baja en Barcelona?
Puedes hacerlo en consulta presencial en Barcelona o en consulta online con el Dr. Eduardo García Cruz. El primer paso es una analítica bien hecha para confirmar el déficit y su causa. Puedes empezar por el test de salud sexual masculina, anónimo y de 2 minutos.
¿Qué es la testosterona en el hombre?
Es la principal hormona sexual masculina, producida sobre todo en los testículos. Regula el deseo y la erección, y también la masa muscular, los huesos, los glóbulos rojos, el azúcar y el ánimo. Va bajando de forma natural con la edad, en torno a un 1 % al año desde los 30 o 40.
¿Es lo mismo tener la testosterona baja que la andropausia?
No exactamente. La andropausia es el nombre popular del descenso lento y normal que acompaña al envejecimiento. El déficit de testosterona es un diagnóstico: valor bajo confirmado más síntomas que afectan a tu vida. Uno es fisiología y el otro requiere estudio y, a veces, tratamiento.
¿Qué pasa si un hombre tiene la testosterona baja mucho tiempo?
Mantenida en el tiempo se asocia a más grasa corporal, peor control del azúcar y del colesterol, pérdida de masa muscular y menor densidad ósea, además de los síntomas sexuales y de ánimo. Se retroalimenta con la obesidad y la diabetes, así que corregir el peso y el metabolismo suele mejorar la hormona sin necesidad de tratarla.
Sal de dudas con un análisis
La testosterona baja se diagnostica fácil y, cuando hace falta, se trata bien. Haz el test de salud sexual masculina: es anónimo y solo te llevará 2 minutos.
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