Vacunas en urología

Hoy día vivimos muy asustados de patologías como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares, y nos olvidamos de otras que acosaban a nuestra raza no hace tantos años. Cuando se habla del sarampión o la viruela parece que se hace referencia a épocas remotas de la historia. Esto es algo que sobre todo le ocurre a la gente más joven que se ha criado en la cuna de los antibióticos, la medicina moderna y de las vacunas.

 



La integración tan clara que tiene la medicina en nuestra vida, desde que nacemos, provoca que a menudo nos olvidemos lo que sería de nuestra vida sin ella. Y gracias al sistema de vacunación establecido, se ha logrado erradicar la viruela (ya en los años ochenta) y otras muchas enfermedades están en vías de extinción, como la poliomielitis.

 

 

En el campo de la urología, parece que no existe ninguna enfermedad infecciosa que se beneficie tan claramente de una vacuna. El mejor ejemplo en este caso es la tuberculosis genitourinaria, de la que ya hemos hablado en este blog. En España no hay vacuna para la tuberculosis porque no es un país endémico para esta patología. Si bien en otros lugares sí que está en el calendario de vacunación, dada la alta frecuencia de infecciones que se producen. Teniendo en cuenta que esta vacuna puede disminuir la probabilidad de infección respiratoria y que la tuberculosis genitourinaria suele aparecer tras una diseminación de ésta, la vacunación protege también al aparato urinario de esta infección.

«En el campo de la urología, no existe ninguna enfermedad infecciosa que se beneficie tan claramente de una vacuna. El mejor ejemplo en este caso es la tuberculosis genitourinaria»

Dr. Eduardo García-Cruz

 

Por otro lado también están las vacunas para el virus del papiloma humano, relacionado con el cáncer de cérvix y con los condilomas o verrugas genitales, el cáncer de pene y el cáncer anal. En España ya se administra a las mujeres a partir de la adolescencia (14 años), aunque es mucho peor en otros países como Australia donde se administra también a los chicos tanto para protegerlos a ellos como a sus potenciales parejas.

 

 

Por último existe una vacuna que se administra a pacientes con infecciones de orina de repetición que no responden a tratamientos antibióticos (tanto puntuales como por pautas de prevención). No se trata de una vacuna como el resto, que inmuniza de por vida, pero sí que disminuye y mucho el número de episodios, mejorando la calidad de vida de l@s pacientes (habitualmente mujeres).

 

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