Blog del Dr. García Cruz

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Tabaco y cáncer de vejiga

El tabaco y todas sus variantes son una de las lacras que la sociedad lleva arrastrando desde hace demasiado tiempo, a sabiendas de lo nocivo que es. La lista de enfermedades causadas o empeoradas por el tabaco es inacabable e incluye varias patologías urológicas importantes. La disfunción eréctil o la infertilidad son las que se pueden ver en las advertencias de las cajetillas, plasmadas ahí para intentar disuadir a los hombres de fumar mediante una amenaza al ego y la virilidad masculina. No obstante, tabaco y cáncer de vejiga es una de las patologías relacionadas más desconocida por la población general y por eso hoy os vamos a explicar de qué va.

Se trata de un tumor indoloro, que suele crecer hacia el interior de la vejiga hasta producir su síntoma guía: la presencia de sangre en orina (hematuria). Cuando un médico ve a un paciente fumador de edad media con hematuria va a pensar directamente en un posible tumor vesical y por ello solicitará una serie de pruebas para diagnosticarlo. Una de ellas es la citología urinaria, que se basa en la detección en orina de células cancerosas que se hayan desprendido del tumor (por sí sola no es una herramienta muy fiable). Entre las pruebas radiológicas que pueden realizarse se encuentra la ecografía vesical, que deberá hacerse con la vejiga llena de cara a buscar irregularidades o excrecencias en sus paredes. La cistoscopia, de la que ya os hemos hablado con anterioridad es la prueba más visual: se trata de introducir un endoscopio por la uretra hasta llegar a la vejiga para visualizar directamente el tumor u otra posible causa de sangrado.

Una vez diagnosticado se deberá tratar mediante resección (habitualmente también se realiza endoscópicamente, en quirófano y bajo anestesia intrarraquídea):

  • Si el tumor es superficial esta cirugía servirá de diagnóstico y de tratamiento.
  • Si el tumor es más profundo se deberá de pensar en una cirugía de mayor calibre: extirpar la vejiga y crear algún tipo de derivación para la orina (las tres opciones más comunes son la utilización de un trozo de intestino para crear un conducto que se aboca a la piel, crear una nueva vejiga con ese trozo de intestino o abocar los uréteres directamente a la piel).

Estar en el grupo de los superficiales tampoco es tán bonito como parece porque el tumor de vejiga tiende a ser recurrente (sale en otros sitios de la vejiga, aunque el tumor que hayamos quitado esté totalmente resecado). Por ello a estos pacientes les deberemos hacer seguimiento estrecho mediante cistoscopias, TC y citologías de orina.

Si tienes un paquete de tabaco en tu haber, ya tienes una nueva razón para dejar de fumar. De lo contrario estás brindándole al cáncer de vejiga la oportunidad de convertirse en el protagonista del resto de tu vida. Ahora que ya sabes la relación entre tabaco y cáncer de vejiga, piénsalo y si necesitas ayuda para dejarlo, recurre a un profesional sanitario.

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