Sexo y drogas, una mala combinación

En la sociedad actual la práctica del sexo está vinculada en ocasiones a la toma de drogas, ya sea como lubricante social para lograr una pareja ocasional o como medio conductual de la relación sexual en sí. A continuación os contamos como afecta cada una de ellas a las relaciones.

 



El alcohol

Amigo de los despertares junto a perfect@s desconocid@s, habitualmente menos agraciados que cuando sus efectos estaban presentes. Además de bajarle puntos a tu listón el alcohol es capaz de disminuir tu capacidad de alcanzar el orgasmo (en ambos sexos). Además, archiconocido es su efecto negativo sobre la erección masculina.

 

El tabaco

La bengala de la muerte peneana. Por cada cigarrillo que te enciendes te acercas paso a paso a la disfunción eréctil debido al efecto de sus nocivos sobre la vascularización. Y no sólo a nivel genital: tu sistema circulatorio se va al garete con cada calada. En las mujeres el tabaco puede producir problemas de lubricación genital y, junto a la toma de anticonceptivos, se potencia el riesgo cardiovascular.

 

«Por cada cigarrillo que te enciendes te acercas paso a paso a la disfunción eréctil debido al efecto de sus nocivos sobre la vascularización»

Dr. Eduardo García Cruz

 

 

La marihuana

También disminuye la lubricación femenina y puede inhibir la ovulación. En ambos sexos puede llevar a la pérdida de interés por el sexo (¡!).

 

La cocaína y las anfetaminas

Drogas utilizadas con frecuencia en la práctica sexual, siendo de las más peligrosas en éste ámbito. Su acción es estimulante y desinhibitoria, facilitando y aumentando las sensaciones sexuales, pero pueden provocar problemas de erección y desinterés sexual. Las anfetaminas pueden disminuir la capacidad de sentir en los momentos de “sobriedad”. La cocaína, además, tiene un efecto rebote tras el estado de éxtasis: depresión y apatía.

 

«La cocaína y las anfetaminas pueden provocar problemas de erección y desinterés sexual»

Dr. Eduardo García Cruz

 

Heroína y opiáceos

Probablemente tras una dosis de estas sustancias no se llegue a mantener relación sexual alguna por el efecto relajante que producen. Pero además provocan disfunción eréctil, eyaculación tardía o falta de interés en el sexo.

 

 

El uso frecuente de estas drogas puede llevar a desarrollar enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia. Además, es frecuente la pérdida de la noción de seguridad sexual, exponiéndose a una más que posible infección de transmisión sexual o un embarazo no deseado.

 

«Lo dicho, mala idea lo de mezclar el sexo con las drogas. Vuestro cuerpo ya os recompensa con endorfinas, no las subestiméis»

  

 

Si necesitas un urólogo, puedes contactar conmigo aquí.

 

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