Reduciendo el estrés ganarás vida sexual

Cada individuo responde diferente frente una situación estresante ya que el estrés constituye una respuesta subjetiva y personal  que dependerá de cómo la persona perciba y experimente dicha situación.

 

Sin embargo, existen una serie de procesos y reacciones fisiológicas comunes a todas las personas. Estas reacciones vienen desencadenadas por una serie de efectos producidos por varias hormonas relacionadas con el estrés (el cortisol, el glucagón, la prolactina,…). Ante circunstancias estresantes, las hormonas sexuales conocidas como testosterona, estrógenos y progesterona también ven perturbado su funcionamiento normal.



 

Si nos centramos en el caso concreto de la testosterona, la hormona sexual masculina encargada del desarrollo de las características sexuales masculinas, vemos que cuando la persona experimenta niveles de estrés altos durante largos periodos de tiempo, la producción de testosterona disminuye, ya que el cuerpo prioriza la liberación de otras hormonas como el cortisol, más útiles ante situaciones de estrés o peligro.

 

Por lo que la secreción de cortisol como respuesta al estrés, bloquea la liberación de testosterona. Fruto de este sometimiento prolongado a los efectos de la inhibición de la testosterona, la persona puede experimentar problemas sexuales como impotencia, disfunción eréctil o falta de deseo sexual. Otros síntomas vinculados con la reducción de los niveles de testosterona son: cambios de humor, fatiga y cansancio constante o problemas para conciliar el sueño e insomnio.

 

 

Aunque hay un número de factores que influyen en los niveles de testosterona en el cuerpo, el que tiene el máximo impacto es el estrés. La cantidad de estrés que se experimenta durante el día afecta los niveles de testosterona en el cuerpo.

 

La existencia de las hormonas del estrés muestra hasta qué punto el sistema endocrino está vinculado a nuestros estados mentales y a nuestros estilos de comportamiento. La liberación de uno u otro tipo de hormona es capaz de producir cambios medibles tanto en las dinámicas neurobiológicas del organismo como en la frecuencia de aparición de ciertas acciones. Así pues, podemos decir que no hay separación entre los procesos fisiológicos y los psicológicos.

 

 

Es importante saber gestionar el estrés. Las técnicas de relajación como el yoga, la respiración profunda y la meditación le ayudarán a lidiar con el estrés mejor. Tomar suficientes horas de sueño y una dieta equilibrada también puede ayudar a aumentar la testosterona de forma natural.

 

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