Prostatectomía y disfunción eréctil

La prostatectomía radical es un tratamiento quirúrgico que consiste en extirpar totalmente la próstata.  Es una de las diferentes opciones de tratamiento que existen para el cáncer de próstata que suele ofrecerse a varones jóvenes (<70-75 años) con enfermedad cancerígena limitada a la próstata y sus resultados oncológicos son muy satisfactorios.

 



Sin embargo, la disfunción eréctil es uno de los efectos secundarios más importantes tras la prostatectomía radical, afectando entre el 25% y el 75% de los pacientes intervenidos. Las causas principales son dos:

– Lesión directa neurovascular: los nervios que estimulan y los vasos que nutren los cuerpos cavernosos del pene (donde se produce la erección), durante su recorrido pasan muy cerca de la próstata, por lo que es fácil y a veces incluso necesario dañarlos para extirpar toda la próstata enferma.

– Atrofia y fibrosis muscular: dada la falta mantenida de estímulo nervioso por los nervios dañados en la cirugía y la mala  oxigenación por el posible daño vascular, el tejido muscular cavernoso se acaba atrofiando y volviéndose fibroso.

 

 

Existe un tipo de técnica quirúrgica de la prostatectomía radical llamada “preservación de bandeletas”,  las bandeletas es cómo se conoce este paquete de vasos y nervios que rodean la próstata a ambos lados y que contiene los nervios que acaban llegando a los cuerpos cavernosos del pene estimulando la erección.

 

Existe la opción de intentar mantenerlas íntegras total o parcialmente durante el proceso de la prostatectomía radical, a fin de intentar preservar el máximo número de nervios y arterias que posteriormente contribuirán a una correcta función eréctil.

 

Desde la introducción de la prostatectomía radical con preservación de bandeletas las tasas de disfunción eréctil tras prostatectomía radical al disminuido. Antes de la preservación, entre 80-100% de los hombres presentaban disfunción eréctil tras la cirugía.

 

Actualmente,  con la cirugía de conservación bilateral de bandeletas, entre el 31 y el 86% conservan la erección y cuando se realiza conservación unilateral de bandeleta, entre el 13 y el 56% recuperan la erección. Verás que los márgenes son amplios, puesto que hay varios factores que influyen en la recuperación de la erección después de la cirugía como son el grado de preservación de las bandeletas neurovasculares, la edad del paciente y la calidad de la erección antes de la cirugía.

 

No debemos olvidar que la prostatectomía radical se realiza como tratamiento del cáncer de próstata, de modo que la posibilidad de preservar las bandeletas estará sujeta siempre a asegurar una cirugía con extirpación total de la próstata cancerígena. De todos modos, tienes que saber que existen opciones de tratamiento para la disfunción eréctil tras prostatectomía radical, así que no dudes en contar a tu urólogo cómo ha afectado la cirugía a tu erección a fin de encontrar solución.

 

Si necesitas un urólogo, puedes contactar conmigo aquí.

 

 

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