La importancia de un nivel de hormonal adecuado

Nuestro sexo ya se determina justo en el momento de la fecundación dependiendo del cromosoma del espermatozoide fecundante de nuestros padres. Los genes que determinan el sexo son los conocidos cromosomas X e Y; que intervienen en el desarrollo sexual, para determinar la formación del ovario o del testículo.  De ahí, que a la 12ª semana de nuestra gestación nos orienten hacia sexo femenino o masculino respectivamente.

 



Sin embargo, nuestros órganos reproductores se mantienen inactivos hasta que a los 10- 15 años se inicia la pubertad, ¡la gran explosión hormonal! que permitirá nuestro completo desarrollo sexual. Justo en ese momento se generan una serie de estímulos entre el hipotálamo (una región en nuestro cerebro que controla la producción de la mayoría de hormonas de nuestro cuerpo) y nuestros órganos reproductivos (los testículos y los ovarios), activando la secreción de hormonas, entre ellas, la testosterona principalmente en el caso de los hombres y los estrógenos y la progesterona en el caso de las mujeres.

 

 

Centrándonos en los hombres, este gran aumento en la producción de testosterona conlleva una serie de modificaciones, permitiendo la MASCULINIZACIÓN (hacer los hombres, hombres); tanto a nivel de los genitales (i.e se completa la formación de los conductos seminíferos imprescindibles para la formación de espermatozoides, se desarrolla el pene, la próstata y las vesículas seminales, se oscurece el color en la piel de los testículos y se hacen más rugosos) y también a nivel extragenital (el aumento de la masa muscular, el crecimiento óseo, la voz se hace más grave, sale la barba,…)

 

Por lo tanto, podemos decir que en este punto la testosterona es la causante de los cambios físicos, así como del desarrollo de la función reproductora del hombre. De ahí la importancia de mantener unos correctos niveles de testosterona autorregulados por el eje que se establece entre nuestro cerebro y los órganos reproductores, tanto al inicio de la pubertad como durante los sucesivos años para permitir nuestro correcto desarrollo.  

 

 

Hay que destacar que tanto una falta de hormonas como un exceso pueden alterar todo este engranaje, generando cambios y alteraciones en todos los niveles, desde alterar la fertilidad por impedir la correcta formación de espermatozoides, hasta causar cambios visibles en el desarrollo del hombre generando una disminución por ejemplo en el tamaño testicular, una alteración en el crecimiento óseo, la feminización del hombre con el desarrollo de los pechos o la perdida de pelo.

 

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