Infección por VPH

La infección genital por el Virus del Papiloma Humano (VPH) tiene una alta prevalencia y puede presentar varias formas clínicas. Es una enfermedad de transmisión sexual ya que se disemina por contacto de mucosas.

En el aparto genital masculino la forma de presentación más frecuente es la asintomática, es decir, no suele producir ninguna lesión ni síntoma. Habitualmente tiene un curso silente y el VPH suele ser erradicado por el propio sistema inmunológico del paciente.



Por otro lado, existen determinados serotipos (tipos de VPH) que pueden producir la formación de verrugas o condilomas genitales. Estos pueden ser únicos o múltiples y pueden aparecer en cualquier zona genital (base del pene, escroto, glande, prepucio, etc.). En personas con alteraciones inmunológicas o algún tipo de inmunodeficiencia (p.ej. VIH), éstas pueden alcanzar tamaños muy significativos y producir molestias importantes.

Los condilomas pueden permanecer estables, aumentar el tamaño con el tiempo o desaparecer de forma espontánea. En ocasiones, pueden desaparecer mediante tratamientos tópicos aunque en muchos casos es necesario extirparlos mediante cirugía o crioterapia. Determinados, serotipos de VPH pueden aumentar el riesgo de padecer un cáncer de pene.

Una característica del VPH, es que a pesar de no tener lesiones macroscópicas, puede permanecer silente y convertir al paciente en un portador asintomático. De esta manera, podría suponer una fuente de contagio o aparecer lesiones en cualquier momento y muchas veces como consecuencia de la disminución del funcionamiento del sistema inmunológico. La forma de diagnóstico de las lesiones genitales secundarias a VPH es mediante la exploración clínica. Existen pruebas microbiológicas como la PCR del virus en un frotis de la lesión que pueden ayudar al diagnóstico aunque no son infalibles. En ocasiones, es difícil detectar portadores asintomáticos y no existe ninguna prueba que garantice el diagnóstico del virus con alta seguridad.

En conclusión, la infección por el VPH tiene una alta prevalencia y puede cursar desde manera asintomática hasta provocar la aparición de lesiones genitales. El tratamiento del mismo vendrá determinado por la aparición de dichas lesiones.

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