¿Puedo tener fimosis si soy un adulto?

La fimosis es la dificultad o incapacidad de descubrir el glande, debido a la estrechez del del prepucio. Existe la falsa creencia que la fimosis es una condición del niño o adolescente y que no te puede ocurrir de adulto.

 



Al nacer existen unas adherencias llamadas balanoprepuciales entre la piel y el glande que dificultan por tanto la retracción de la piel del prepucio, estas adherencias son normales e irán desapareciendo sobre los 3-4 años de edad. Con el desarrollo, más o menos 2/3 de los chicos de 11-15 años y más del 95% de los de 16-17 años pueden descubrir su glande sin dificultad. Existen casos en que la fimosis no se soluciona de forma espontánea porque el anillo no es elástico o porque se endurece, se trata de la fimosis infanto-juvenil.

 

 

En caso del adulto, existen principalmente tres causas que explican la aparición de fimosis:

 

  • Personas que siempre han tenido estrecho el prepucio, pero que con la edad la piel cada vez es menos elástica de modo que llega un punto que el prepucio deja de retraerse normalmente.

 

  • Liquen escleroatrófico:  es un trastorno de la piel de tipo inflamatorio y de evolución crónica de causa desconocida que afecta sobre todo la piel genital y perianal que consiste en el desarrollo de placas blanquecinas de atrofia e induración (esclerosis) en la piel con pérdida de elasticidad. Con frecuencia existen grietas y pequeñas áreas hemorrágicas secundarias a la rotura de pequeños vasos sanguíneos superficiales y puede causar picor y molestia.

 

 

  • Balanopostitis recurrente (infección del glande y el prepucio) que van  produciendo una inflamación crónica con cicatrización del prepucio, lo que lleva finalmente a que se estreche. Estas infecciones pueden ser debidas a una retracción subóptima del prepucio previamente, de modo que es un pez que se muerde la cola empeorando la situación.

 

 

La fimosis puede causar molestias e irritación local, infección del glande y prepucio (balanoprostitis), dolor con las relaciones sexuales, dificultad para orinar o infecciones de orina. En estas circunstancias se recomienda cirugía.  Una complicación si no se trata, es la llamada parafimosis, que consiste en que tras retraer la piel del prepucio con dificultad, posteriormente no se puede reducir quedando la punta del pene y glande estrangulado sin riego sanguíneo, lo que causa mucho dolor y puede ser peligroso.

 

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