Dieta contra la eyaculación precoz

La eyaculación precoz es la falta del control sobre la eyaculación, que hace que  se produzca expulsión súbita de semen, de forma incontrolada y antes del momento deseado impidiendo continuar el acto sexual de forma satisfactoria e impactando por tanto de forma negativa al varón que la sufre.

 

Por falta de tiempo, pereza o vergüenza, es frecuente que nuestro primer impulso sea buscar solución a nuestros problemas por internet en vez de acudir a un especialista, donde existen numerosas páginas que ofrecen soluciones “caseras” a los problemas de eyaculación precoz. Una de las entradas más frecuentes es la de los alimentos que pueden combatirla, pero ¿existe realmente una dieta para la eyaculación precoz?



 

Dado que la causa más frecuente de eyaculación precoz es la psicosocial, debida principalmente a altos niveles de estrés y ansiedad, la clave del tratamiento será primeramente encontrar el origen del malestar psicológico (problemas en el trabajo, los hijos, discusiones de pareja, problemas económicos…) y contribuir con nuestro día a día al bienestar mental. En este sentido la alimentación que sigamos puede ayudarnos a sentirnos mejor, pero no existen alimentos concretos que hagan que aguantemos más tiempo en la cama.

 

Evolutivamente, el estrés es una respuesta fisiológica del cuerpo frente a una situación de amenaza, por lo que el organismo se prepara para luchar o huir consumiendo energía. Es importante reponer los nutrientes que el organismo consume de más en esos momentos y aportar contrarrestar los productos dañinos para el cuerpo resultantes del mayor consumo energético  aportando antioxidantes.

 

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS

– Carbohidratos complejos: los carbohidratos son la base del aporte energético en nuestra dieta y para el cerebro. Deberemos elegir carbohidratos de calidad, estos son los llamados “complejos” (arroz y pasta integrales, legumbres, cereales…) y abandonar los “simples” (azúcar, bollería, dulces procesados…).

– Triptófano: contribuye a aumentar la síntesis de serotonina, un neurotransmisor implicado en los estados de ánimo. Los alimentos ricos en este aminoácido son carnes magras, pescado, huevos, legumbres, frutos secos o el plátano.

– Omega3: su carencia provoca nerviosismo, falta de concentración y defensas bajas. Los alimentos ricos en omega3 son por ejemplo las semillas de chía y lino, pescados azules pequeños, marisco y nueces.

– Vitaminas B y C: se consumen en situaciones de estrés por lo que conviene reponerlas, además la vitamina C es un potente antioxidante. Las fuentes de vitamina C son frutas (cítricos, kiwi, piña, etc.) y verduras frescas (lechuga, tomate, pimiento, etc.). Las fuentes de vitamina B son la carne, mariscos, huevos, leche y otros productos lácteos.

– Magnesio: es un mineral necesario para la síntesis de serotonina y tiene propiedades relajantes, su deficiencia de magnesio provoca irritabilidad e insomnio. Las carnes magras, marisco, frutos secos, frutas desecadas, verduras de hoja verde y el  chocolate negro son alimentos ricos en este mineral.

 

 

También puedes contribuir a reducir el estrés limitando aquellos alimentos y bebidas que contienen componentes como la cafeína, taurina, teína o los picantes. Por otro lado, bebidas como a manzanilla o la tila pueden contribuir a la relajación.

 

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